lunes, 29 de septiembre de 2014

viernes, 26 de septiembre de 2014

ORLAN TOMBE 
LES MASQUES




Votre exposition tourne autour du masque et en particulier ceux de l’Opéra de Pékin. Pourquoi ? 
ORLAN. Dès le début, j’ai utilisé des masques, que ce soit des masques nô ou des masques en plastique, populaires et drôles. Ils introduisent une distance qui m’a très tôt intéressée, car j’ai été aussi comédienne. Brecht, dont le théâtre repose sur la distanciation, s’est inspiré de l’Opéra de Pékin dont les acteurs se peignent un masque à même le visage, qui bouge selon leurs grimaces ou leurs expressions. Ce travail renvoie à mes séries sur l’hybridation, dans lesquelles, par un truquage numérique, je mélange les traits de mon visage avec ceux d’une tête précolombienne ou africaine, par exemple.
Cette fois-ci, vous allez beaucoup plus loin dans les truquages.
J’ai réalisé un grand nombre d’œuvres qui étaient des tentatives de sortir du cadre. Aux sens propre et figuré. Là, je sors, rentre et ressors de l’œuvre. En fait, dans l’exposition, on peut voir ces grands portraits où je suis camouflée sous des masques de l’Opéra de Pékin. Sauf qu’une tablette avec l’application Augment est mise à disposition des visiteurs : s’ils scannent ces portraits, ils me voient alors apparaître en 3D en train de faire toutes sortes d’acrobaties, par exemple jongler avec les masques, les prendre, les enlever...
ORLAN branchée nouvelles technologies, c’est un scoop ?
J’ai toujours essayé d’être en phase avec mon environnement, avec les techniques, Internet, la biotechnologie. Je réalise aussi bien des sculptures en marbre de Carrare que des images utilisant la réalité augmentée, comme ici. Elles me permettent d’apparaître sous des identités multiples. Et d’ailleurs, quand je me présente, je dis toujours que je suis ORLAN, entre autres et dans la mesure du possible.
Peut-on dire qu’ORLAN, par ses opérations chirurgicales qui ont modifié son visage, a revêtu des masques successifs ?
C’est le contraire. Je souhaitais ôter le masque de l’inné qui nous est imposé dès la naissance. On a un visage qu’on ne s’est pas fabriqué et qu’on ne s’est pas inventé. Donc, les opérations chirurgicales étaient une tentative de s’inventer soi-même, de se sculpter soi-même et de trouver une des figures possibles de soi-même. Rien à voir avec ce qui se fait habituellement en chirurgie esthétique.

EN PROCÈS AVEC LADY GAGA

L’image d’ORLAN semble avoir inspiré Lady Gaga à qui vous faites un procès. Où en êtes-vous ?
Je ne peux pas dire grand-chose à propos de cette histoire puisque je suis en procès. Je note simplement que, dans le milieu musical, dès qu’une musique est plagiée, cela est immédiatement sanctionné, alors que le travail des artistes est pillé par beaucoup de gens qui font de l’argent en s’en inspirant. Et je pense qu’il y a une énorme différence entre un artiste qui investit toute sa vie non pour faire de l’argent mais pour exprimer quelque chose de profond, pour créer une œuvre, pour faire passer un message précis, à la fois dans l’art et dans la société, et un produit de grande consommation qui répond à d’autres fins, en général commerciales.
Pour vous, il y a un dévoiement ?
Je ne dirais pas cela comme ça. Mais, de manière générale, le fait de venir puiser à cet endroit n’est pas normal. Pourquoi n’y a-t-il pas d’échange avec la personne qui le fait, que ce soit artistiquement et/ou financièrement ? Je pense que c’était important pour moi, à travers ce cas, d’être le porte-parole de beaucoup d’autres artistes.

Lady Gaga s’emparant de votre look, n’est-ce pas le signe d’une notoriété atteinte sur le plan international ?
Il n’y a pas 36 artistes comme moi ! On me reconnaît sans cesse dans la rue, on veut se faire photographier avec moi, on me réclame des autographes, que ce soit à Macao, à Paris, à Shanghai ou à New York… Mon corps est devenu un lieu de débat public. C’est ce débat qui m’intéresse, c’est là où j’ai essayé de travailler.

jueves, 25 de septiembre de 2014

La galerista Soledad Lorenzo regala su historia al Reina Sofía



Soledad Lorenzo, uno de los faros de costa del galerismo español de los últimos 30 años, llegó al arte por accidente. Su padre, Pedro Lorenzo, tuvo la culpa. En los años duros de la posguerra, con la familia 'desplazada' a Barcelona, aquel empresario textil represaliado por su firmeza republicana visitaba cada domingo las galerías de la ciudad con una niña de la mano. Aquella párvula, tras muchos avatares y traspiés, sorteando momentos difíciles y revocando un destino que a los 40 años le obligó a reinventarse, llegó al mundo de arte rescatando de la memoria aquellas conversaciones sobre arte con su padre, aquellas visitas a las galerías de entonces, aquella pasión por la cultura que flotaba en su casa. Mucho tiempo después, Soledad Lorenzo se convirtió en
 una de las galeristas más respetadas de Europa, apoyó la confección de un paisaje artístico solvente en el erial de la España de los años 70 y 80 (en la estela de Juana Mordó y en línea con Juana de Aizpuru, Elvira González y Helga de Alvear) y abrió galería propia.Su nombre fue su marca. Esa aventura duró 25 años. Y en diciembre de 2012 plegó el mítico espacio de la calle de Orfila, en Madrid, desde donde educó a varias generaciones para el arte contemporáneo. El mismo lugar donde "inesperadamente", asegura, forjó con el tiempo una excelente colección de obras. La misma que ha decidido donar al Museo Reina Sofía en la que es la mayor cesión privada en la historia de la institución: 385 piezas de 90 artistas. Pintura, escultura, fotografía, instalaciones, vídeo y papel. Una metralla fastuosa.
"Hace algo más de dos años que comencé a pensar qué haría con la colección. No tengo hijos y para mis sobrinos sería un inconveniente mantener todo esto", explica Soledad Lorenzo a EL MUNDO. "Entonces creí conveniente proponerle al Reina Sofía que fuese depositario de mis obras. Es un gran museo en manos de un extraordinario director, Manuel Borja-Villel. Me interesaba que el destino de mi fondo fuese a parar a un museo público, donde sirva a la sociedad. Uno de los sentidos del arte, para mí, es educarnos la inteligencia de la mirada, así que no hay mejor espacio que el Reina Sofía".
La fórmula adecuada que las dos partes (museo y galerista) han fijado es la de un registro temporal de la colección por cinco años con promesa de legado. Tan sólo faltan los últimos trámites de estampación de firma, que se concretarán en estos días. "Es decir, las obras se quedarán definitivamente en el museo", sostiene Borja-Villel. "Es una donación impresionante y Soledad Lorenzo ha manifestado una enorme generosidad". Ahora falta por estudiar cómo se integrarán las obras en la colección permanente de la institución. "No he puesto ninguna condición sobre cómo exponerlas", explica Lorenzo. "Respeto mucho el criterio del director y sabrá hacerlo de la mejor manera posible. Lo único que he pedido es que se use. Que no se guarde en el almacén, que se conviertan en parte viva del museo".
El Museo de Arte Contemporáneo y Moderno de Santander (MAS) exhibió parte de la colección de Soledad Lorenzo el pasado verano. Y en invierno fue el Centro del Carmen de Valencia quien acogió otra muestra sobre estos fondos. "La primera persona que me hizo ver la cantidad de obras que tenía fue Salvador Carretero, director del MAS". Los artistas más representados son algunos de los que dieron cuerpo a la nómina de su galería: Palazuelo, Barceló, Sicilia, Uslé... Y de todos guarda anécdotas sobras las piezas que Soledad Lorenzo fue adquiriendo. En el salón de su casa, por ejemplo, cuelga una tela de Uslé de la serie 'Soñé que revelabas', que ella adquirió al artista en la última exposición que hicieron juntos en Madrid. "Lo singular es que esa obra fue reservada con antelación por un cliente. Es decir, estaba medio vendida, pero el tiempo pasó y quien la quería adquirir perdió el interés, así que cuando se disolvió la venta me la quedé yo. Como verá, de nuevo el accidente".
En casa de Soledad Lorenzo hay ocho grandes telas y dos o tres esculturas. "Estas, de momento, se quedarán conmigo aunque forman parte de la donación. He pedido al museo que me las deje. No quiero quedarme sin las obras que me acompañan. Incluso hemos llegado al acuerdo de poder cambiarlas por otras cuando lo consideremos oportuno. Es decir, ahora será el Reina Sofía quien me preste obra a mí", bromea la galerista.
Sólo hay una pieza que no está en el documento original de esta operación: la escultura de la serie de arañas de la artista estadounidense (de origen francés) Louise Bourgeois. "Fue un regalo que me hizo ella poco después de conocernos. Es una pieza muy especial para mí. Esa se quedará conmigo hasta el final".
Y, una vez más, cuando menos lo esperas, Soledad Lorenzo vuelve a afirmar lo que no ha dejado de decir: "Nunca he sido coleccionista, sino galerista. Que quede claro". Y claro queda, con el paradójico detalle de que ha realizado la mayor donación de obras contemporáneas a un museo español.

martes, 23 de septiembre de 2014

El MACBA muestra la obra del grupo de arte conceptual «Art & Language»



El MACBA muestra desde mañana hasta el 12 de abril una amplia retrospectiva del grupo de arte conceptual "Art & Language" en una exposición con obras de la colección del francés Philippe Méaille que no se habían exhibido desde los años 60. La colección Méaille, depositada en el MACBA desde 2010, cuenta con más de 500 obras, entre pinturas, dibujos, esculturas, instalaciones, documentos, escritos, mecanoscritos, anotaciones, microfilmes, maquetas y publicaciones, que permiten trazar un recorrido por una de las experiencias artísticas más complejas y beligerantes de la segunda mitad del siglo XX, ha explicado el comisario de la muestra, Carles Guerra.
La producción del colectivo Art & Language desafía el vocabulario propio de la historia del arte, pues en su práctica adoptó la conversación como lugar de trabajo, "cuestionando qué debería ser identificado como objeto artístico y reconsiderando el papel de la escritura en la práctica del arte", ha recordado el comisario.
Coproducida con el Museo de Arte Moderno de París, la exposición, titulada "Art & Language incompleto", evoca la minuciosa red intelectual que tejieron los artistas del grupo: Terry Atkinson, David Bainbridge, Michael Baldwin, Ian Burn, Joseph Kosuth, Philip Pilkington, Mel Ramsden, Dave Rushton y el historiador del arte Charles Harrison.
A principios de los años 70 el grupo contaba además con una amplia nómina de artistas con base en Nueva York, entre ellos Michael Corris, Andrew Menard, Kathryn Bigelow y Preston Heller.
A partir de una plataforma de ideas como era la revista "Art-Language", que publicó su primer número en 1969, Art & Language sometió a crítica el sistema de arte moderno y sus premisas a partir del lenguaje, el discurso y la conversación.
Desafiaron el vocabulario existente en la historia del arte y rechazaron afiliarse a cualquier identidad artística definida.
En la exposición se pueden constatar las colaboraciones puntuales del grupo con el colectivo alemán The Jackson Pollock Bar y con el músico Mayo Thompson y el grupo The Red Krayola, quienes desde mediados de los años 70 han puesto música a textos con los que Art & Language arremete contra las políticas culturales del arte contemporáneo.
Michael Baldwin ha dicho que "esta colección fue adquirida de manera inusual por parte de Philippe Méaille, con quien hemos tenido una relación nada estereotípica".
Para Mel Ramsden, "parte de la obra expuesta es un material que no sólo son escritos de los artistas, sino el pensamiento de unos jóvenes que luchaban en un momento determinado de los años 60, cuando el arte moderno entró en una crisis interna en la tradición de Duchamp".
"Nunca habríamos podido imaginar que se mostrarían aquellas obras ahoray de este modo en un museo y eso ha sido posible por Méaille y por el equipo del MACBA", ha añadido Ramsden, para quien "exponer en la institución museística podría ser visto como una contradicción", aunque para Baldwin "si la exposición provoca una curiosidad y un interés en parte de la gente, entonces no habrá una contradicción".
El director del MACBA, Bartomeu Marí, ha remarcado que "Art & Language es parte de la historia del arte contemporáneo, pero al mismo tiempo es un grupo vivo que continúa creando a través de los artistas Mel Ramsden y Michael Baldwin", y por esta razón la exposición huye de una visión arqueológica.
Como heredero de coleccionistas de arte, Méaille tomó la decisión de vender algunas obras antiguas para iniciar hace veinte años su propia colección, que comenzó con piezas de videoarte. "Cuando conocí Art & Language pensé que era la aventura más grande ante la que me enfrentaba", ha confesado hoy en Barcelona.
Patrocinada por la Fundación AXA, la exposición se mostrará en 2016 en París y tras su exhibición en Barcelona viajará a otras instituciones museísticas en un formato diferente como la Galería Nacional de Arte de Noruega

lunes, 22 de septiembre de 2014

El arte que oculta la miseria y el peligro de la economía hipster

psyhead1
El 16 de mayo, una artista, una compañia de trenes y una agencia gubernamental se gastaron 291.978 dólares para ocultar la pobreza de la mirada pública.
Psychylustro es un proyecto de la artista alemana Katharina Grosse, una obra a gran escala diseñada para distraer la atención de los pasajeros de los trenes Amtrak y que no sean conscientes de los edificios y fábricas en ruinas del norte de Filadelfia. La ciudad tiene una tasa de pobreza del 28 por ciento (la más alta entre las ciudades importantes de los Estados Unidos) que se concentra principalmente en el norte. En algunas escuelas primarias del norte de Filadelfia, casi todos los niños viven por debajo del umbral de la pobreza.
grosse1
Grosse contó con el apoyo de la NEA (National Endowment of the Arts) y Amtrak para enmascarar la miseria del norte de Filadelfia con una encantadora vista. El periódico Wall Street Journal llama a esto una “lucha contra el deterioro urbano a través del arte”. Liz Thomas, comisaria del proyecto, lo califica como “una experiencia para que la gente reflexione acerca de este espacio que recorren todos los días”.
El proyecto no está realmente luchando contra el deterioro y la ruina, por supuesto, sólo lucha contra la capacidad de los clientes de Amtrak para verlo.
2013-086_psychylustro_FromTrain_19
“Necesito la brillantez del color para acercar a la gente, para provocar una sensación de experiencia vital y elevar su sensación de presencia,” proclama Grosse.
La “gente”, en la formulación de Grosse y Thomas, no son los que realmente viven en el norte de Filadelfia y llevan el peso de sus cargas. “Gente” son aquellos que pueden permitirse el lujo de ver la pobreza a través de la lente de la estética mientras pasan de largo.
La decadencia urbana se convierte en un material para ser remodelado e idealizado. Así es la economía hipster.
Extracto del artículo de Sarah Kendzior , “El peligro de la economía hipster“, que se puede leer completo aquí: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2014/05/peril-hipster-economics-2014527105521158885.html

El arte que oculta la miseria y el peligro de la economía hipster

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El 16 de mayo, una artista, una compañia de trenes y una agencia gubernamental se gastaron 291.978 dólares para ocultar la pobreza de la mirada pública.
Psychylustro es un proyecto de la artista alemana Katharina Grosse, una obra a gran escala diseñada para distraer la atención de los pasajeros de los trenes Amtrak y que no sean conscientes de los edificios y fábricas en ruinas del norte de Filadelfia. La ciudad tiene una tasa de pobreza del 28 por ciento (la más alta entre las ciudades importantes de los Estados Unidos) que se concentra principalmente en el norte. En algunas escuelas primarias del norte de Filadelfia, casi todos los niños viven por debajo del umbral de la pobreza.
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Grosse contó con el apoyo de la NEA (National Endowment of the Arts) y Amtrak para enmascarar la miseria del norte de Filadelfia con una encantadora vista. El periódico Wall Street Journal llama a esto una “lucha contra el deterioro urbano a través del arte”. Liz Thomas, comisaria del proyecto, lo califica como “una experiencia para que la gente reflexione acerca de este espacio que recorren todos los días”.
El proyecto no está realmente luchando contra el deterioro y la ruina, por supuesto, sólo lucha contra la capacidad de los clientes de Amtrak para verlo.
2013-086_psychylustro_FromTrain_19
“Necesito la brillantez del color para acercar a la gente, para provocar una sensación de experiencia vital y elevar su sensación de presencia,” proclama Grosse.
La “gente”, en la formulación de Grosse y Thomas, no son los que realmente viven en el norte de Filadelfia y llevan el peso de sus cargas. “Gente” son aquellos que pueden permitirse el lujo de ver la pobreza a través de la lente de la estética mientras pasan de largo.
La decadencia urbana se convierte en un material para ser remodelado e idealizado. Así es la economía hipster.
Extracto del artículo de Sarah Kendzior , “El peligro de la economía hipster“, que se puede leer completo aquí: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2014/05/peril-hipster-economics-2014527105521158885.html

sábado, 20 de septiembre de 2014

Groundbreaking 'David Bowie Is' exhibit at Chicago's MCA shows him as consummate artist



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  • The striped bodysuit for David Bowie's "Aladdin Sane" tour in 1973 epitomizes the musicians's over-the-top glam period, explored in the "David Bowie Is" exhibit at the Museum of Contemporary Art starting Tuesday, Sept. 23.
     The striped bodysuit for David Bowie's "Aladdin Sane" tour in 1973 epitomizes the musicians's over-the-top glam period, explored in the "David Bowie Is" exhibit at the Museum of Contemporary Art starting Tuesday, Sept. 23.
    COURTESY OF MASAYOSHI SUKITA/THE DAVID BOWIE ARCHIVE 2012
  • David Bowie pushed the boundaries of fashion, as in his 1980 "Ashes to Ashes" video. Costumes and photographs from the singer/songwriter's career are part of the "David Bowie Is" exhibit at the Museum of Contemporary Art in Chicago.
     David Bowie pushed the boundaries of fashion, as in his 1980 "Ashes to Ashes" video. Costumes and photographs from the singer/songwriter's career are part of the "David Bowie Is" exhibit at the Museum of Contemporary Art in Chicago.
    COURTESY OF BRIAN DUFFY/DUFFY ARCHIVE & THE DAVID BOWIE ARCHIVE
  • The "David Bowie Is" exhibit will be featured more chronologically in Chicago than in past spots, such as the Victoria and Albert Museum in London.
     The "David Bowie Is" exhibit will be featured more chronologically in Chicago than in past spots, such as the Victoria and Albert Museum in London.
    COURTESY OF THE DAVID BOWIE ARCHIVE/PHOTO FROM THE VICTORIA AND ALBERT MUSEUM
  • Fashion -- including the pop star's red platform boots for the 1973 "Aladdin Sane" tour -- is part of the David Bowie story told through a traveling exhibit making its only U.S. appearance in Chicago.
     Fashion -- including the pop star's red platform boots for the 1973 "Aladdin Sane" tour -- is part of the David Bowie story told through a traveling exhibit making its only U.S. appearance in Chicago.
    COURTESY OF THE DAVID BOWIE ARCHIVE/PHOTO FROM THE VICTORIA AND ALBERT MUSEUM
  • "David Bowie Is" includes costumes, photography and more from the singer's long, ever-evolving career as an artist.
     "David Bowie Is" includes costumes, photography and more from the singer's long, ever-evolving career as an artist.
    COURTESY OF THE DAVID BOWIE ARCHIVE/COURTESY OF THE ART GALLERY OF ONTARIO
  • This 1963 promotional shot for The Konrads, David Bowie's first band, provides an early look at his long music career.
     This 1963 promotional shot for The Konrads, David Bowie's first band, provides an early look at his long music career.
    courtesy of Roy Ainsworth/THE DAVID BOWIE ARCHIVE 2012
  • David Bowie's original storyboards for his "Ashes to Ashes" video will be on display in the "David Bowie Is" exhibit at the Museum of Contemporary Art in Chicago.
     David Bowie's original storyboards for his "Ashes to Ashes" video will be on display in the "David Bowie Is" exhibit at the Museum of Contemporary Art in Chicago.
    COURTESY OF THE DAVID BOWIE ARCHIVE/PHOTO FROM THE VICTORIA AND ALBERT MUSEUM
  • Among the photos displayed in the "David Bowie Is" exhibit at Museum of Contemporary Art is the album cover shot for 1973's "Aladdin Sane."
     Among the photos displayed in the "David Bowie Is" exhibit at Museum of Contemporary Art is the album cover shot for 1973's "Aladdin Sane."
    COURTESY OF BRIAN DUFFY/DUFFY ARCHIVE & THE DAVID BOWIE ARCHIVE
  • David Bowie's self portrait was adopted for the album cover of "Heroes." See it as part of the "David Bowie Is" exhibit at the Museum of Contemporary Art in Chicago.
     David Bowie's self portrait was adopted for the album cover of "Heroes." See it as part of the "David Bowie Is" exhibit at the Museum of Contemporary Art in Chicago.
    courtesy of The David Bowie Archive 2012
  • play this videoBowie's "Where Are We Now?"
    Video: Bowie's "Where Are We Now?"
 
The biggest tour, maybe not in the rock world, but certainly in the world of museum exhibits, touches down in Chicago next week for an extended stay. And it brings the energy and mass hysteria of rock to the seemingly unlikely venue of the Museum of Contemporary Art downtown.
Yet somehow the groundbreaking exhibit "David Bowie Is" makes perfect sense for the MCA, spanning as it does photography, film, video, fashion, set design, preserved artifacts and, above all, the cult of the artist as a self-constructed commodity, a position Bowie shares with many previous MCA exhibit subjects, such as Andy Warhol and Cindy Sherman.
The exhibit suits the MCA "in so many ways," said curator Michael Darling, who has "tailored" the "David Bowie Is" exhibit, developed by Victoria Broakes and Geoffrey Marsh in London a year ago at the Victoria and Albert Museum, to the MCA space and an American audience.
Thus far, Chicago is the first and only U.S. stop on the exhibit's tour, which has gone from London to Toronto to Brazil to Berlin, and will continue on to Paris and the Netherlands next year after closing its MCA run Jan. 4.
"We've over the years always peppered our exhibition schedule with shows that were outside of the fine-art realm, and so this fits in that pattern," Darling said. "There's so much of a performance program that's part of our identity, too.
"I think this really shows him to be a consummate artist, rather than just looking for the hippest collaborators," Darling added. "It's much deeper than that."
It was amusing, in the recent David Bowie documentary "Five Years," which has been running on premium-cable Showtime, to hear Bowie the world-renowned pop star talking about how it wasn't until his "Let's Dance" album in 1983 that he really entered the mainstream. Bowie had Top 40 hits throughout the '70s on U.S. radio, collected on the various versions of the album "Changesbowie," from "Space Oddity" through the glam hits "Ziggy Stardust," "Suffragette City," "Rebel Rebel," "Jean Genie" and "Diamond Dogs," through his later, poppier material like "Young Americans" and "Fame," and back to the avant-garde with "Heroes" and on to the '80s hits "Let's Dance" and "China Girl."
Bowie was typically referred to as a "chameleon" in those days, altering his look and public persona from album to album and tour to tour, but what the exhibit makes clear is that it was always with an artistically contrived purpose in mind.
Darling pointed out it was "to use that word 'contrived' in the most positive sense. Everything is incredibly considered, and through the exhibition you really get this incredible sense of him crafting this image over and over again through various collaborations.
"There's a commitment and an intensity to it you see from the very beginning through to the end that I think does really set him apart from his peers."
Born in 1947 in the working-class area of Brixton, Bowie came of age in the '60s as the Beatles and Rolling Stones were dominating popular music -- in England and here in the States.
Bowie, however, was quick to seize on the natural, evolutionary changes the Beatles and Stones were going through from album to album, and to exaggerate that shape-shifting quality for artistic effect.
Certainly, other artists, like the Beatles, were particular about the suits they wore and, later, the fine points of the costumes for "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band," as well as the album cover, and the Stones' Mick Jagger could be as particular as anyone in selecting, for instance, the Elvis-esque jump suits of the Stones' 1972 world tour, but Bowie took that natural butterfly flittering of the rock star and made it into art.
Take, for instance, the deliberately over-the-top glam period running from "Ziggy Stardust" through "Diamond Dogs" in the early and mid-'70s, captured in the exhibit through the Ziggy Stardust jumpsuit Bowie wore on tour, along with his "Aladdin Sane" photography with Brian Duffy and the even-more-outrageous Terry O'Neill shots for "Diamond Dogs," as well as the Kansai Yamamoto vinyl bodysuit for the "Aladdin Sane" tour -- all Bowie at his most androgynous in an era known for that.
"I think with him you really get a sense in that era of a social agenda," Darling said. "He's really kind of going out there with this androgynous appearance as a way to kind of shake up the status quo in terms of what we think of as gender roles and things like that. And that becomes really apparent in the exhibition -- just how far out there he was. Which now, of course, feels very fresh and relevant."
Indeed, with gay rights, marriage equality and transgender fashion models all in the news, now more than ever, it seems as if the world is just now catching up to where Bowie was 40 years ago.
The MCA seized on that era as a marketing device by deciding to "take part in Chicago's Gay Pride Parade with a Bowie float, knowing that that part of the story would appeal to that audience," Darling said.
The thing is, Bowie never let even his own audience catch up with him -- until now, with the exhibit, culled as it is from his own archives in a way that preserves these changes as if in amber. Darling has subtly emphasized that by making the exhibition more chronological than it was in London.
"One thing I thought was really interesting about the Bowie story is his constant reinventions," Darling said. "So I did a few little tweaks to the exhibit layout to emphasize those dramatic shifts from one character to the next.
"So you really get to dive into each character with a little more depth," he added. "You can see how he worked through the various kind of potentialities of any character and then dumps that and moves on to the next one. He's never really gotten stuck or rested on his laurels. And I thought a more chronological order might make that clearer to the audience."
Darling has also worked to remove it from the "real world" by casting the exhibit in dark surroundings on the museum's fourth floor, where they usually install major exhibits. "It's an exhibit I would say is very immersive," he explained. "You really feel as if you're in another world. You're not out on Michigan Avenue. You're in this really kind of artificial space."
The MCA will keep it from becoming too far removed from the performance hall by enhancing the exhibit's run with a steady stream of performance pieces. Boy George will come to town to spin music as a disc jockey for the exhibit. Film director Todd Haynes will discuss Bowie's glam period with Oscar-winning costume designer Sandy Powell in October, and in November the Mekons' Chicago-based transplants Sally Timms and Jon Langford will perform Bowie love songs.
Performances meant to enhance the exhibit's run kick off at noon Tuesday, day of the show's debut, with a David Bowie tribute concert in Millennium Park. And a documentary on the exhibit, also titled "David Bowie Is," screens at 7:30 p.m. Tuesday and Wednesday at theaters across the country, including some in the suburbs.
With Bowie's lasting and exotic appeal, the exhibit should bring crowds to the MCA in droves -- perhaps not the droves of a Soldier Field performance, but certainly droves by the standards of a museum exhibit. For the first time, the MCA is selling tickets in advance, with 10,000 already gone, and likewise for the first time it will use staggered entry times -- 250 people per half-hour.
"We're really doing it just to sort of control the crowds a little bit," Darling said, "more to make sure that the experience is pleasurable for each person."
It's worth noting that the MCA got the exhibit over many others who sought it through, yes, good old Chicago hard work.
"I think it was the early bird gets the worm," Darling said. "We just really jumped on it as soon as we heard about it and really just started negotiating in a serious way with real dates right from the beginning."
The only thing missing from "David Bowie Is" might turn out to be David Bowie himself. Although this is the exhibit's only U.S. stop, and he spends most of his time these days in New York City, Bowie is not scheduled to be at the opening on Tuesday.
"We're really not expecting that," Darling said. "But we're quite hopeful that his curiosity will get to him and he'll come out here some time during the show.
"So we'll try to be ready for that if and when it happens."

martes, 16 de septiembre de 2014

Ana Laura Aláez: "El arte es una cuestión de subsistencia"







Se declara una esteta desde que llegó al mundo del arte finales de los ochenta, cuando se licenció en la facultad de Bellas Artes del País Vasco y se empapó de todo lo que ocurría entonces en Arteleku de manos de
 Ángel Bados. Fueron años movidos para Ana Laura Aláez (Bilbao, 1964). Varias becas le llevaron a Nueva York hasta que en 1993 se asentó en Madrid y empezó a trabajar con la galería Juana de Aizpuru. Hasta 2004 hizo allí alguna de sus mejores exposiciones, hasta que el relevo lo cogió los galeristas Soledad Lorenzo y Moisés Pérez de Albéniz. Con éste último inaugura exposición el próximo 11 de septiembre. 

La ha titulado Impostura y mucho tiene que ver con su actitud vital esteticista, con la búsqueda de representarse como lenguaje, eje de su trabajo todo este tiempo. También viene al hilo de una entrevista que le ha hecho Zoe Bray para el último número de julio de la revista londinense Paradoxa. International Feminist Art Journal. "En mi propio contexto social se me consideraba una impostora porque no reflejaba la realidad que se me imponía rígidamente por mi condición de clase, de género y de lugar, si no que transformaba mi experiencia en símbolos. Desde ese momento, eso que para los demás era impostura, para mi se convirtió en arte", explica.

Lo hace desde un pequeño pueblo de Mallorca, donde ahora vive y trabaja, en un espacio aislado que hay en el jardín de su casa. Está invadida por muchas de sus maquetas, bocetos, fotografías y esculturas. También por catálogos y libros, entre ellos el Aleph y Ficciones de Borges, cruciales cuando era estudiante, y que ha rescatado a raíz de sus últimos trabajos. Los llama "referentes impostores". Limbo, de Agustín Fernández Mallo, pone la nota poética al lugar estos días. También la de Ana Laura es una investigación sentimental. Últimamente ha recuperado la práctica del dibujo y escribe mucho. "Tengo la perspectiva necesaria para hacerlo y la plataforma de mi página web es perfecta. Esa escritura se está colando en mi trabajo y muchas veces me ayuda a tomar decisiones estéticas. El problema es que la carpeta que he titulado 'ideas' está muy desordenada y aún me cuesta bastante desarrollar cada tema. Ese proyecto lo considero como 'mi otro estudio nómada'".

-Se define, ante todo, como escultora...
-Me siento atraída por la escultura que consigue un puente entre lo biográfico y lo general. Fue crucial cuando conocí trabajos como el de Eva Hesse, Ana Mendieta, Hanna Wilke, Francesca Woodman, Martha Graham, Carolee Scheneemann, Louise Bourgeois... En el País Vasco casi todos los escultores eran hombres en mi periodo de formación. A mí lo que me interesa es todo el proceso de reconocerse en el propio cuerpo. La escultura consigue representar el ritual de ese proceso. También es verdad que para mí una canción puede ser una escultura.

-Mucho de eso hay en su próxima exposición en la galería Moisés Pérez de Albéniz. Háblenos de ella.
-Hay dos direcciones que siempre están luchando dentro de mí: las formas acabadas y pulidas y lo más turbio. La pieza principal se titula Like Gold and Faceted, una obra inspirada en el trabajo S.O.S Starification Objects Series, que la artista Hanna Wilke hizo en 1974. Es una forma repetitiva sobre el tabú de la representación de lo genitales femeninos. Para la exposición, he realizado una serie de xilografías, y de ellas nace una pequeña escultura de pared. Hay una obra textil que es una revisión actual Mujeres sobre zapatos de plataforma y La cortesana. También fotografías de la performance Impostura.

-¿Qué conexiones tiene con el contexto artístico vasco del que procede?
-Existe un filón increíble de artistas en el País Vasco. Tengo muy presente el trabajo de muchos de ellos. Cuando en el mundo del arte escuchas esas expresiones de desprecio que se dan tan habitualmente, como "no puedo con los artistas vascos", se evidencia un deseo de eludir una parte importante de la historia del arte contemporáneo. ¿No es increíble el efecto de onda expansiva de actitud y pensamiento que un sólo artista como Oteiza puede hacer en la sociedad a lo largo de generaciones? Aquí se haya un ejemplo cuando se cuestiona si el arte realmente es necesario para la sociedad.

-¿Cree que hacen lecturas correctas de su trabajo?
-Un artista nunca está satisfecho con la lectura que se hace de su trabajo, y yo no soy diferente a los demás. Todos tenemos los mismos problemas en mayor o menor medida. Hay ciertas críticas que son inaceptables y que evidencian falta de profesionalidad. Algo que hablo a menudo con mis compañeros artistas es la diferencia que supone ser mujer. En nosotras, se permiten muchas licencias y recaen críticas que tienen que ver más con la persona que con el trabajo. Somos una perfecta diana. Una mujer está obligada a demostrar todos los días de su vida que es una artista.

-Para que no queda duda, ¿qué es aquello que Ana Laura Aláez tiene que decir?
-Quizás simplemente transmitir que la diferencia es belleza. Mi historia es una historia que se repite. Para mí y para muchas personas, el arte es una cuestión de subsistencia.

-¿Consigue vivir de su trabajo como artista?
-El arte es lo que me ha permitido vivir desde la mitad de mi existencia. Siempre he sido alguien que vive al día. Con toda seguridad, para otro artista esa situación de "aquí-ahora" sería inaceptable. Mi concepto de calidad de vida se basa fundamentalmente en poder expresarme con libertad y en ser autónoma. Estos bienes, por el momento, los tengo.

-¿Cómo se lleva con el mercado del arte?
-El artista se tiene que mantener al margen del caprichoso mercado del arte para crear, y sin embargo no es independiente a él. Es una relación muy complicada. Sobre todo ahora. En Europa la crisis está borrando la clase media y por tanto el arte está en manos de una determinada élite. Esto se multiplica mucho más en otros países, como Oriente Medio o China. Al artista se le obliga a someterse al lenguaje despótico del dinero. Eres válido si tu trabajo se vende. Se hacen listas de artistas tipo "los cuarenta principales" para adquisición de obra. No se mira la aportación del trabajo. Se miran las tendencias. Es muy difícil no sucumbir a todo esto.

-¿Qué opinión tiene del arte español?
-Como no sirve de nada quejarse, me gustaría señalar que, efectivamente es necesaria una buena política cultural (ahora inexistente) que apoye al arte. Pero también es importante que cada persona seamos críticos con nosotros mismos. Si todos aquellos que estamos dentro de la jerarquía del arte: artistas, filósofos, críticos, comisarios, galeristas, museos, coleccionistas, etc. comenzáramos a respetarnos y a no practicar la envidia y el viborismo tan comunes- que son dos defectos totalmente opuestos a la esencia misma del arte- cambiaríamos mucho la situación desde la base. Con este simple gesto se iría quitando la costra de los tiempos del franquismo, de que "lo que viene de fuera es lo mejor" y de no apreciar al vecino. Y lo más importante, se narraría la historia en presente continuo. De nada sirve un reconocimiento cuando un artista está muerto. Es un grave error crear vacíos cuando se reconstruye una época. Además, las mujeres debemos apoyarnos mutuamente sin excusa.

BLANCA ORAA MOYUA