domingo, 31 de mayo de 2015

Louise Bourgeois



La estrecha cama en la que dormía sigue intacta, encuadrada en una librería. Un polvoriento ejemplar de Jules et Jim de Henri-Pierre Roché reposa junto a obras de Proust, Malraux, Salinger. Ella ya no está, pero queda su rastro.
Louise Bourgeois es una de las artistas más reivindicadas e influyentes en el tránsito del siglo XX al XXI. Este domingo entramos en la que fue su casa desde 1961, ubicada en el barrio neoyorquino de Chelsea, de la mano del que fue su asistente durante sus últimos 30 años. La artista franco-americana falleció en 2010, a los 98 años de edad. En uno de los salones, junto al sofá, aún descansan, sobre una mesa, los tubos de pintura que utilizaba para pintar al óleo.
Fue una artista de honestidad brutal. Esculpía sus traumas, trazaba sus culpas, dibujaba sus obsesiones. Algunas de sus obras (33 de ellas, dicen los organizadores, inéditas) conforman la muestra que recala el próximo 10 de junio en el Museo Picasso de MálagaLouise Bourgeois. I have been to hell and back [Louise Bourgeois. He estado en el infierno y he vuelto].

Alexandra Pirici - Om Arbetets Monument

sábado, 30 de mayo de 2015

Lauder y el arte de coleccionar


El coleccionista Leonard A. Lauder y el responsable de la Fundación Arte y Mecenazgo, Leopoldo Rodés, el jueves en Barcelona.

Coleccionista de arte, millonario, filántropo, hijo de una de las fundadoras de la marca cosmética que lleva su apellido, Leonard A. Lauder es toda una personalidad. No sólo por su donación en 2013 al Metropolitan Museum of Art de Nueva York de su colección de arte cubista, valorada en alrededor de 1.000 millones, sino también por cómo explica su pasión y su dedicación. Lo demostró el pasado jueves en Barcelona, en la conferencia que impartió organizada por la Fundación Arte y Mecenazgo, de La Caixa. El responsable de la fundación, Leopoldo Rodés, acompañó al coleccionista norteamericano, en un acto al que asistieron fundamentalmente coleccionistas, mecenas y profesionales de los museos.
Contó que, de niño, cuando salía de clase en el colegio, solía ir a un museo a recorrer sus salas y dejar rienda suelta a su imaginación. De hecho, cuando empezó a coleccionar no fue por la idea de "poseer algo" sino para "crear colecciones de museos". "Soy un groupie de los museos", afirmó. Si coleccionó, no fue como una forma de inversión sino por su amor hacia las pinacotecas, añadió, al tiempo que invitó a seguir su ejemplo y recorrer millas para ver arte por el mundo.
Explicó que decidió especializar su colección en los años ochenta del pasado siglo, cuando escuchó una conferencia del historiador del arte Kirk Varnedoe sobre el cubismo. Recordó que Picasso, "uno de los más grandes pintores de la historia", copiaba a menudo a Braque, "uno de los más grandes pintores del siglo XX".
Presidente emérito de Estée Lauder Companies Inc, Leonard A. Lauder, de 82 años, se explayó en la historia del cubismo y en su fascinación por la vida de los cuadros, tanto por delante como por detrás, por donde se acumulan todas las etiquetas que dejan constancia de todos los viajes que ha realizado la obra. Lauder concluyó recordando la importancia que tiene para él "devolver a la ciudad de Nueva York", lo que tanto le ha dado a él y a su familia.

viernes, 29 de mayo de 2015

El arte contemporáneo se instala en Venecia



La 56ª Bienal de Arte de Venecia, una de las citas del arte contemporáneo más importantes del año, abrió el último sábado sus puertas al público bajo el nombre Todos los futuros del mundo.
Este año, la bienal cumple su 120º aniversario y lo hace con un tema propuesto por el crítico de arte nigeriano Okwui Enwezor, quien invitó a los países participantes a reflexionar sobre los problemas que aquejan al mundo en un momento de la historia que no es el mismo en todas partes, en palabras de Enwezor.
Son 136 artistas, 89 pabellones y más de 40 eventos colaterales los que se ofrecerán al público. Hay propuestas artísticas para todos los gustos hasta el 22 de noviembre.
Y es que el arte se toma toda la ciudad de los canales, tanto espacios cerrados como los del aire libre.
La cita artística galardonó con el León de Oro al pabellón de Armenia que interpretó la “diáspora” en la propuesta que lleva por nombre Armenity/Haiyutioun; y el mismo premio para el mejor artista fue para la estadounidense Adrian Piper por el trabajo The Probable Trust Registry: The Rules of the Game #1-3.
El jurado, formado por la estadounidense Naomi Beckwith, la austriaca Sabine Breitwieser, el italiano Mario Codognato, el indio Ranjit Hoskote y el surcoreano Yongwoo Lee, también dio el León de plata como mejor artista joven a Im Hueng-Soon, de Corea del Sur, por su obra por su trabajo Factory Complex.
Hubo menciones especiales para el alemán Harun Farocki; para el colectivo Abounaddara fundado en Siria y para la argelina Massinissa Selmani.
El jurado decidió otorgar un premio al pabellón de Estados Unidos por la presentación del trabajo de una “artista tan importante e influyente” como Joan Jonas, de casi 80 años. En la bienal se puede ver su instalación en video They Come to Us Without a Word.
El León de Oro al conjunto de su obra fue atribuido este año al ghanés El Anatsui, uno de los más grandes artistas africanos vivos, cuyas obras, inspiradas en las tradiciones culturales africanas a las que conjuga con búsquedas estéticas contemporáneas, han sido expuestas en los más grandes museos del mundo.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Muere Mary Ellen Mark, la fotógrafa humanista



Mirar de frente a la realidad, sea cual sea, y reflejarla sin adornos. Tanto en un plató de cine con los directores más laureados de Hollywood como en un suburbio de Bombay. Eso es lo que hacía Mary Ellen Mark con su cámara -preferiblemente de rollo antes que digital-. Ha muerto a los 75 años, pero su mirada fiel y humanista de las cosas y de las personas queda para la historia.
Nacida en marzo de 1940 en Elkins Park (Pennsylvania, EEUU), comenzó a observar a través del objetivo con nueve años. Una pasión precoz que la acompañó durante toda su vida. Era una de las fotógrafas más respetadas y su trabajo de retratos de diferentes culturas alrededor del mundo se convirtió en un icono de la fotografía documental y en un ejemplo a seguir para las generaciones más jóvenes.
Era la número uno de las 'cheerleaders' en su instituto. Se graduó en Historia del Arte en la Universidad de Pennsylvania y luego realizó un máster en fotoperiodismo. "Desde el primer momento en que hice fotos de las calles de Filadelfia, me enamoré", confesó en una entrevista con 'Inquirer' en 1988. "Era emocionante la idea de estar en la calle, girar una esquina y toparse con algo que ver. Era un sentimiento muy agradable. La fotografía se convirtió en mi obsesión", dijo entonces. Y nunca dejó de obsesionarla.
A mediados de la década de los 60 se mudó a Nueva York y empezó a captar imágenes de los movimientos de oposición a la Guerra de Vietnam, del movimiento de liberación de la mujer y otras manifestaciones. Centró su mirada entonces en los temas sociales, como la pobreza, la drogadicción, la prostitución, la soledad... Luego comenzó a viajar y a descubrir otras culturas que la fascinaron y a las que dedicó muchos carretes. Más tarde, se convirtió en una fotógrafa de rodajes. Pero todas esas facetas mantenían su estilo intacto.
Ha publicado 18 libros. Su obra se ha expuesto en muchos países y ha recibido multitud de galardones, como el Cornell Capa Award, el Infinity Award for Journalism o el Premio a la Fotógrafa del año por los Amigos de la Fotografía, entre otros muchos. Sus fotos han ilustrado páginas de Vogue, New York Times Magazine, Vanity Fair o Rolling Stone.
"Busco el humor, la ironía, la intensidad... Todas aquellas emociones que hacen de una foto una buena foto". Así de fácil. Así de difícil. Son las palabras que utilizaba para explicar su trabajo.

martes, 26 de mayo de 2015

Contraingeniería financiera, un arte



Es tiempo de declaración de renta. Todo el que quiera recuperar el dinero desviado para el rescate bancario o destinar sus impuestos a iniciativas para el bien común, puede asesorarse sobre las diferentes estrategias legales posibles en la recién creada Oficina de Rescate Invertido. Lo explica la artista Núria Güell (Vidreres, Girona, 1985), que estrena este nuevo proyecto en la muestra Medidas de desajuste, abierta en el centro Arts Santa Mònica, hasta el 5 de julio.
“Esta oficina aplica las mismas estrategias de ingeniería económica utilizadas por el Estado en sentido opuesto, intentando invertir el rescate llevado a cabo por el Gobierno y sus consecuencias”, indica Güell, cuya instalación incluye una grabación en las que expertos de la prestigiosa escuela de negocios ESADE explican cómo constituir una sociedad en un paraíso fiscal y de hecho, así, defraudar Hacienda de una manera legal.
Güell, que se dio a conocer hace un tiempo con proyectos que desbordan el hecho artístico para infiltrarse en las fisuras del sistema económico y financiero, suele aprovechar el amparo de las instituciones artísticas para desarrollar propuestas de activismo creativo que benefician la sociedad.
Es el caso de Las deudas del mecenas, un proyecto en proceso realizado con el apoyo del Arts Santa Mònica, que consiste en la organización del Primer Premio de Economía Creativa Autosostenible, financiado por entidades que suelen invertir en cultura como parte de su política empresarial. “De ese modo utilizamos las herramientas de gestión cultural y la financiación de corporaciones megacapitalistas para apoyar iniciativas sociales autónomas de naturaleza anticapitalista”, explica Güell, que espera reunir el dinero para poder lanzar la convocatoria del premio el próximo septiembre.
La muestra del Arts Santa Mònica se completa con otros dos proyectos de la serie Arte Político Degenerado, realizados por Güell y su pareja, el artista cubano Levi Orta. El primero consiste en utilizar los 4.000 euros del presupuesto de producción artística que le asignó el centro de arte Fabra i Coats para crear una sociedad con sede en Panamá que les permite evadir todos los impuestos correspondientes a sus ganancias en cualquier país del mundo. “Nos hemos inspirado en Iñaki Urdangarin y hemos contactado con los expertos que asesoraron los políticos catalanes involucrados en los tres últimos casos de desvíos de fondos públicos”, asegura la artista.
La segunda pieza del proyecto que puede verse en el Arts Santa Mònica consiste en el acto de donación de dicha sociedad a un grupo activista europeo, con el objetivo de facilitar su operatividad y autonomía económica. “A este propósito organizamos un debate para reflexionar sobre la contradicción implícita en replicar estrategias capitalistas para construir dinámicas sociales anticapitalistas”, concluye Güell. El bello arte de la ingeniería financiera.

domingo, 24 de mayo de 2015

La Edad de Oro del ‘arte de la especulación’



El emprendedor tecnológico y voraz coleccionista de artistas emergentes Stefan Simchowitz, de 44 años, entró en 2013 en el estudio de Amalia Ulman, una creadora conceptual entonces de 24 años. Vio dos telas de gran tamaño salpicadas de ojos azules. Le gustaron. Amalia accedió a vendérselas. “Estaba desesperada”, cuenta. “No tenía nada para comer”. Lo que ignoraba era la propuesta terrible del acuerdo. El coleccionista quería trocearlas. Así era más fácil que encontrara mercado. Aceptó. Fausto vendiendo su alma artística al diablo. Le pagó 150 dólares por pieza. También, por ser justos con la historia, Simchowitz había ayudado antes con 500.000 dólares a Amalia en un momento difícil. El autobús de la línea Greyhound en el que viajaba desde Nueva York a Chicago se estrelló. Hubo un muerto y una decena de heridos. Despertó en un hospital con una fractura abierta de tibia y una deuda médica que el coleccionista respaldó.
Simchowitz representa bien ese perfil del nuevo coleccionista que ha emergido con el advenimiento del capitalismo artístico. Compra de forma agresiva creadores jóvenes, vende rápido y gana dinero. ¿Pero es esto lo que significa coleccionar hoy? “El coleccionista especulador define nuestro tiempo”, relata Elena Foster Ochoa, editora y fundadora de la editorial Ivorypress. “Ni siente ni padece la obra. Para él es una commodity como puede ser el oro o el petróleo”.
El economista alemán Magnus Resch (fundador de la base de datos Larry’s List) calcula que en el mundo operan entre 8.000 y 10.000 coleccionistas. Personas que acuden habitualmente a galerías y ferias internacionales y que manejan al menos un millón de dólares (881.000 euros) en bonos, acciones o dinero. De estos, 3.111 son “visibles”.
Sin embargo, frente a la obsesión por la oscuridad que representan coleccionistas suizos y rusos hay otros que buscan luz y taquígrafos. Bastantes encargan sus propios museos a arquitectos de marca y los abren al público. Son colecciones que se miden por miles de obras y exhiben artistas muy próximos al mercado. Pero los propietarios saben que, además de prestigio y beneficios fiscales, abrir estos contenedores les permite comprar en condiciones preferentes en las galerías.
El matrimonio Eli y Edythe Broad representa muy bien ese signo de los tiempos. El 20 de septiembre inaugurarán en Los Ángeles el museo The Broad, que albergará su colección privada de más de 2.000 obras. Proyectado por el estudio Diller Scofidio + Renfro, el edificio ha costado 140 millones de dólares. Una cifra asumible para Eli Broad, quien gestiona una fortuna de 7.100 millones. “Uno se convierte quizá en coleccionista cuando va más allá de decorar la casa”, explica el magnate por correo electrónico, “entonces el coleccionismo se convierte más que en una pasión en una adicción”. Soledad Lorenzo habla de “la maravillosa ludopatía que es coleccionar”. Al tiempo que la galerista Oliva Arauna reivindica un coleccionista que “se implique más con los galeristas y los artistas. No que acuda a una subasta porque haya salido una obra barata”. Se trata, según el creador Sergio Prego, de “mantener una relación afectiva con el arte y con el objeto”.
Desde luego, la lírica no exime de la realidad de las cosas. Hay infinidad de coleccionistas atraídos por la exhibición del dinero y el estatus. La venezolana Ella Fontanals-Cisneros posee una de las mejores colecciones de arte latinoamericano del mundo. Más de 2.000 piezas que exhibe en su fundación (CIFO) en Miami. Pero Ella se queja: “Han surgido una multitud de nuevos coleccionistas que no sé ni cómo llamarlos. Un coleccionista tiene que tener valor, tiene que gustarle la investigación y buscar cosas nuevas”.

Entre tener y ser

En el territorio de la imagen se manejan Emilio Pi y Elena Fernandino, empresario y psicóloga, quienes tienen una ambiciosa colección de videoarte. El vídeo tiene poca reventa y la especulación apenas existe. Emilio recurre a la historiadora de arte francesa Raymonde Moulin para explicar de qué hablamos cuando hablamos de coleccionar: “Una adhesión entusiasta a la contemporaneidad, el intenso placer de participar del descubrimiento y consolidación de artistas en el sistema y el reconocimiento dentro de la pequeña y exclusiva sociedad de amantes del arte (la vanidad)”, desgrana.
El coleccionismo actual se debate entre tener y ser. “La posesión de las obras es importante”, apunta el coleccionista y empresario mallorquín Juan Bonet, “pero resulta peligrosa. Si solo se basa en acumular al final pierde sentido y por tanto se pierde ilusión”. Porque en este caso el número no hace al monje: “Se pueden tener pocas obras y ser un gran coleccionista. Todo depende de si tienes un compromiso profundo con el arte y los artistas y te alejas de esa plaga bíblica que son los especuladores!”. Esta voz rotunda tiene 86 años y una colección con aspecto de museo de 800 obras. Marcos Martín Blanco, empresario jubilado, pugna estos días por construir en Segovia su propio espacio. “Tarea dura, a veces ingrata, pero ineludible para quienes llevamos en las venas el veneno de coleccionar”, zanja.

Cierran el pabellón islandés de la Bienal de Venecia, que convirtió una iglesia en mezquita



El pabellón de Islandia en la Bienal de Arte de Venecia, una antigua iglesia católica convertida en mezquita, ha sido cerrado después de que el Ayuntamiento de la ciudad italiana haya considerado que el país no ha presentado los permisos necesarios para mantenerla abierta.
Así lo ha confirmado una fuente del consistorio, que ha recordado que se trata de la antigua iglesia católica Santa María de la Misericordia, de origen bizantino, que no se utiliza con fines de culto desde 1969 y que es propiedad privada desde 1973. Ahora ha sido transformada por el artista suizo Christoph Büchel en una mezquita, en el marco de la Exposición Internacional de Arte de Venecia 2015.
La intención era denunciar que en Venecia no haya un lugar de culto para los cientos de musulmanes que viven en la ciudad y en sus alrededores, según explicó el propio artista en declaraciones recogidas por los medios italianos. Trece días después de que la Bienal abriera sus puertas, el pabellón de Islandia ha sido clausurado.
El director general del Ayuntamiento, Marco Agostini, ha afirmado que la comisaria del pabellón, Nina Magnufdottar, no ha presentado los documentos necesarios para pedir permiso y que en esta antigua iglesia católica se celebre ahora el culto musulmán.
Además, el municipio considera que la iglesia sigue siendo un lugar sagrado, a pesar de que sea propiedad privada desde hace más de cuatro décadas. En consecuencia, la Policía Municipal se acercó a las inmediaciones para desalojar a las personas que se encontraban en el interior de la mezquita y cerrar sus puertas.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Jaume Plensa: «La espiritualidad no es propiedad de nadie»



No podía encontrar Jaume Plensa mejor compañía para su último proyecto. Rodeado de espléndidas pinturas de Tintoretto, Bassano y Ricci, y con la bellísima arquitectura de Palladio como arrebatadora escenografía, el artista español vivo más internacional desembarca en Venecia, una ciudad de la que se confiesa perdidamente enamorado, para exhibir sus poéticas creaciones en una de sus iglesias más hermosas: la basílica de San Giorgio Maggiore. Hoy abre sus puertas la LVI Bienal de Venecia, pero, como es habitual en las últimas ediciones, lo más interesante se halla fuera de los Giardini y el Arsenale (sedes de la cita artística): son los eventos colaterales de la bienal, repartidos por los lugares más emblemáticos de la Ciudad de los Canales.
Plensa ha instalado en el interior de la basílica dos piezas monumentales. Suspendida bajo la cúpula, una mano compuesta con ocho alfabetos (hebreo, árabe, chino, japonés, cirílico, griego, hindi y latín), en la posición del Pantocrator que bendice. «Es la gran imagen que define muy bien cualquier religión. En la cultura ortodoxa, en la hindú, en la budista... siempre utilizan las manos, porque es un alfabeto silencioso de comunicación. Es una mano que representa a todo el mundo y que da título a la exposición, “Together”(Juntos). No es una mano que ordena, sino que da la bienvenida, que protege. Si la miras de perfil, con dos dedos hace la forma de la letra «j» y con otros dos la letra «c»: Jesucristo. Es un mensaje encriptado, poético. Esta mano es como una especie de imán y la gente va reuniéndose bajo la cúpula. Resulta muy emocionante», explicaba ayer a ABC, vía telefónica, tras la rueda de prensa.

Crear silencio

A la entrada de la nave, mirando al altar, una de sus célebres cabezas a gran escala, realizada en rejilla de acero inoxidable, translúcida, que parece desvanecerse ante nuestros ojos. En un espacio anexo a la basílica, que forma parte del monasterio, el escultor catalán muestra dibujos y algunos de sus hermosos retratos en alabastro.
«Ha sido una experiencia extraordinaria, muy interesante, porque, aparte de dialogar con la arquitectura de Palladio y la gran tradición italiana, este espacio tiene una función religiosa. Es una iglesia de culto. Ha sido un reto abrir mi obra a esta espiritualidad. Siempre he buscado crear silencio para el espectador, crear una cierta tensión con el mundo interior que llevamos escondido dentro. Este mundo del sueño, del camino interior, entra perfectamente en el discurso de la iglesia. Creo que, cuando Palladio tuvo el encargo de hacer este edificio, se hizo reflexiones muy similares a las que he podido tener yo. No es crear solo un lugar de gran belleza, sino un lugar con una función específica. Y, en mi caso, que no soy de esta religión, he compartido algo muy importante: que la espiritualidad no es propiedad de nadie, nos pertenece a todos. Los monjes benedictinos de esta comunidad están muy felices con mi proyecto, porque abre los brazos a quien venga de cualquier cultura o tradición, porque es un lugar común, de encuentro».
No ha representado Plensa nunca a España en la Bienal de Venecia. Pero sí ha estado presente su trabajo en esta y otras bienales, ferias de arte... ¿Le gustan? «En los últimos años buscan congregar el máximo número de cosas. El mundo es muy rápido, hay un exceso de información. Pero me encanta Venecia; cualquier excusa es buena para venir a esta ciudad».

martes, 19 de mayo de 2015

86 kilos de «cheetos» para la Bienal de Venecia





Cuando la Bienal de Venecia cierre sus puertas el 22 de noviembre, los encargados de limpiar el pabellón de España van a tener que esforzarse para que la obra del artista Pepo Salazar no deje marca en el edificio. Llevarán entonces más de seis meses manchando el suelo de grasa los 86 kilogramos de «cheetos» que este creador multidisciplinar ha utilizado en su obra, en la que con distintas capas y continuos estímulos genera un microcosmos caótico que invita a reflexionar sobre la estridencia contemporánea.
Los populares tentempiés de maíz con sabor a queso son para Salazar una perfecta representación de la degeneración «sintética» de nuestra cultura. «En el ‘‘cheeto’’ podemos ver la perfidia y el cálculo absoluto que el mercado tiene sobre nosotros. Un ‘‘cheeto’’ no es comida, es algo diseñado en un laboratorio para que tenga un color muy atractivo. Detrás lleva mucha química y un trabajo de ‘‘psicomarketing’’». Aunque reconoce que puede resultar gracioso hacer arte sobre este aperitivo, para el artista «es un buen ejemplo del punto al que ha llegado la humanidad, en el que se considera que eso es un alimento». Entre preocupado y divertido, se despide contando el experimento que hizo con una bolsa de «cheetos»: «Si le pegas fuego sale una llama como de un metro y medio de altura. Cuidado con hacerlo en casa».
El tirón de Milán
Salazar es uno de los artistas cuyas obras pueden visitarse en el pabellón de España en la 56ª edición de la Bienal de Venecia, que abre sus puertas al público el 9 de mayo, un mes antes de lo habitual para aprovechar el tirón de visitantes de la Expo de Milán. Comisariada por Martí Manen, la propuesta artística de nuestro país acoge además las creaciones de Cabello/Carceller y de Francesc Ruiz. La conexión entre todos está en la figura de Salvador Dalí no por su faceta de pintor, sino como artista multidisciplinar con una poderosa imagen pública.
Manen asegura con una sonrisa que no está preocupado por los manchurrones de grasa que están dejando los «cheetos» de Salazar («el suelo del pabellón ya ha vivido muchas historias», dice) y explica cómo los creadores han respondido a la petición del comisario general de la Bienal, el nigeriano Okwi Enzwezor, para hablar sobre los posibles futuros. «Para tener un futuro necesitas saber dónde estás y volver a un pasado», cuenta el comisario. «Por eso regresamos a Dalí, pero visto desde hoy. Nos permite ir hacia delante».
La ambigüedad sexual del surrealista catalán es explorada por Helena Cabello y Ana Carceller por medio de un trabajo performativo y fílmico que reivindica los derechos identitarios de la persona centrándose en el colectivo LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales). «El drag es político», puede leerse en una enorme pancarta exhibida en la obra de Cabello/Carceller y también utilizada en su contrometraje. El vídeo parte de la amistad entre Dalí y la cantante y modelo francesa Amanda Lear, un icono para la comunidad homosexual, proponiendo una reflexión sobre el feminismo, la teoría de género y la vacuidad de la vida.
Para Carceller medidas como el matrimonio homosexual son insuficientes y cree que es necesario seguir dando pasos para lograr un mayor respeto de las libertades individuales, como exige su creación artística. «En nuestro país no puedes ni cambiarte el nombre sin que un juez te dé permiso», denuncia. «Debemos permitir a las personas que tengan las identidades que quieran».
También se ocupa de la homosexualidad el otro artista contemporáneo presente en el pabellón de España, Francesc Ruiz, quien ha creado dos kioscos de prensa con todas las publicaciones modificadas. En uno de ellos muestra los diarios del día en que Silvio Berlusconi fue absuelto por el «caso Ruby», en el que estaba acusado de abuso de menores y abuso de poder. En el otro, cubierto con una lona en la que está escrito «Materiale per adulti. Vietato ai minori» («Material para adultos. Prohibido a los menores»), Ruiz recuerda a dos personajes del cómic erótico italiano de los años 70 y 80, que introdujeron la temática gay en el sector. «Yo vengo del cómic, entendiéndolo como un material maleable que construye espacios», cuenta el autor al lado de uno de sus kioscos. «He llegado por extensión a la prensa artística y a la arquitectura que genera, al kiosco. Aunque ahora parezca algo obsoleto, antes de que existiera Internet era lo más cercano que teníamos a Internet. Nos daba una perspectiva general del mundo». Ese mundo que dentro de setenta y dos horas quedará a la vista de todos en forma de propuestas artísticas y que ya inunda cada una de las esquinas de Venecia. El «tour de force» entre los pabellones está a punto de comenzar. Ya pueden hacer sus apuestas.


sábado, 16 de mayo de 2015

Museo Reina Sofía_Taller a cargo de Mattin







Del 18 al 20 de mayo, 2015
lunes de 16:00 a 20:00 h,
martes y miércoles de 11:00 a 14:00 h y de 16:00 a 18:00 h

"Samplers humanos"

http://www.museoreinasofia.es/actividades/resonancia-conciertos-otra-escucha 

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia
Calle Santa Isabel, 52
28012 Madrid

Inscripción gratuita
Se requiere enviar CV y carta de motivación a artesenvivo2@museoreinasofia.es
Dirigido a interesados en arte contemporáneo, performance y prácticas sonoras, el taller parte de la resonancia histórica de la Sala de bóvedas, situada en el sótano del Museo incidiendo en las cualidades de la voz relacionadas con la locura.
La producción sonora, performativa y teórica de Mattin se centra en distintos aspectos políticos del ruido y la improvisación. Su trabajo engloba desde discos de noise a obras conceptuales e identitarias sobre la voz, así como colaboraciones con otros improvisadores o grupos como Sakada, La Grieta y Billy Bao. En muchos de sus proyectos, destruye la idea de espectáculo musical o hace evidente su organización social y jerárquica.


20 mayo, 2015 - 19:30 h

Performance colectiva para bóvedas y voces

  Performance
Edificio Sabatini, Sala de bóvedas. Planta -1
Esta intervención colectiva busca apropiarse de las subjetividades y temporalidades que conforman la resonancia histórica del Edificio Sabatini. Pensada en el taller de convocatoria pública e interpretada por los mismos participantes, tendrá lugar en la Sala de bóvedas, uno de los espacios más antiguos del edificio que, hasta el cierre del Hospital General en 1963, acogía  las habitaciones para dementes. En los últimos años se han mostrado en este espacio trabajos e intervenciones de artistas como Fernando Arrabal, Isidoro Valcárcel Medina y Alejandra Riera.

viernes, 15 de mayo de 2015

56 Bienal de Venecia: ¿Banalización de las crisis globales y la cancelación de un arte social?



Qué es el arte? Prostitución.
El placer de estar entre las multitudes
es una forma misteriosa del goce
de la multiplicación del número.
Todo es número. El número está en todo.
El número está en el individuo.
La embriaguez es un número.
El gusto por la ganancia productiva
debe reemplazar, en el hombre maduro, el gusto por la pérdida.


Charles Baudelaire,
Diarios Íntimos, Cohetes, 1884


Es difícil describir en tan pocas palabras lo que sucede en la Bienal de Venecia, recién inaugurada el 9 de mayo. A grandes rasgos esta Bienal se compone de los Giardini, donde se localizan los pabellones nacionales construidos por cada país invitado; otros pabellones como el mexicano se encuentran en el Arsenal -antiguo cuartel militar- también lugar de la magna exposición, en esta edición curada por Okwui Enwezor bajo el título All the World’s Futures, además de varias decenas de actividades paralelas. En total se muestran 136 artistas que representan 88 naciones. 

Ya hemos dicho que el de Venecia es uno de los foros más importantes en el universo de las bienales de arte, que suman más de 40 a nivel mundial, y que además institucionalizó su formato de exposición; también es la más antigua: se fundó en 1895 por el rey italiano Umberto I y la reina Margherita de Savoy.

Todo esto ocurre en un contexto de cenas VIP para/de galeristas, coleccionistas, celebridades y socialités; yates, opulencia, after parties… Una atmósfera que combina indiferencia y jactancia rodea el discurso curatorial del comisario nigeriano Okwui Enwezor, quien intentó -en buena lid, quiero pensar- aprovechar el generalizado descontento mundial para crear una Bienal que respondiera a la pregunta: “¿Cómo pueden los artistas a través de imágenes, objetos, palabras… reunir a públicos en actos de mirar, escuchar, participativos (...) con el fin de dar sentido a la agitación actual?”, en palabras del mismo Enwezor. Se intenta brindar un panorama político y social del “estado actual de las cosas”.

El resultado fue una exhibición desconcertante, en la que la política como estrategia artística o recurso discursivo mostró un ángulo extrañamente vacuo. Venecia seduce con su glamur histórico y el exuberante lujo; el arte en este entorno asombra por lo impecable e inteligente de las curadurías que a cada momento sorprenden, conectando perfectamente lo audaz de algunas piezas con los discursos curatoriales presentados, el alto nivel teórico y de calidad en las piezas.

Pero… ¿y el contexto mismo de la Bienal, su inicio aristocrático, Venecia, de Italia o Europa, en dónde queda? Según la Agencia de Refugiados de Naciones Unidas, en lo que va de este año, 36 mil 390 migrantes de África y Medio Oriente han llegado a Europa, vía Italia, Grecia y Malta. Mil 750 murieron en el intento de buscar ya no una vida mejor, sino sobrevivir a la brutalidad en sus países, más mil 776 desaparecidos. En estas dos últimas cifras se incluye la tragedia del 19 de abril -20 días antes de la inauguración de la Bienal- donde murieron ahogados más de 800 libios en el Mediterráneo. El oropel de la Bienal cancela cualquier posibilidad de statement. Las grandes piezas sociales quedan acotadas en pequeños comentarios al margen. Como ejemplo, la pieza central de All the World’s Futures era una lectura continua de El Capital de Karl Marx; a pesar de las buenas intenciones de Enwezor, sigue quedándose en la teoría del texto históricamente antagónico al capitalismo, pero descontextualizado de esta atroz realidad.

A pesar de la desilusión, sí hubo alientos de congruencia y fascinación, que peculiarmente provenían de artistas consagrados, ya conocidos, como el pabellón británico a cargo de Sarah Lucas, sin pretensiones, su feminismo irónico, divertido y feroz; el video de Steve McQueen, Ashes, en el Arsenal, hermoso y aterrador; el atlas de la filmografía completa de Harun Farocki; las densas pinturas de Chris Ofili; la mágica pieza de Sarah Sze. 

Muy escasas fueron las sorpresas en nuevas propuestas, que para uno como profesional del arte, es la principal razón al visitar estos grandes eventos. Regresé a México preguntándome: ¿qué significa todo aquel despliegue de erudición curatorial? ¿Cómo es posible que la pulcritud intelectual de las propuestas expositivas encerraran al arte político en una burbuja de irracional ostentación de riqueza, dejando de lado una realidad local aplastante? ¿No conflictúa a curadores y artistas que sus piezas “sociales” sean ornamento para una élite económica que ve el arte como un negocio que suministra status y mira con desdén el origen de las problemáticas contemporáneas? ¿Cuál es la intención real de Okwui Enwezor de realizar una Bienal “sensible” a las crisis mundiales sabiendo que su público ve precios y bebe champagne; trata de concientizar al mercado o bajo la etiqueta de arte “responsable” y “político” está avalando las obscenas cantidades de dinero que se pagarán por la mayoría de las piezas? 

El mundo del arte vive una esquizofrenia internacional. Teóricos, académicos, críticos, directores de museos, curadores, galeristas, hasta muchos artistas tratan -a veces no tan afanosamente- de dar respuesta y tomar postura a las exigencias históricas actuales de una realidad que nos está rebasando económica, social, política y ambientalmente, pero sin morder la mano de quien les da de comer: el mercado del arte.

La actual Bienal de Venecia nos muestra el desarticulado vínculo entre el contenido expuesto y el contenedor expositivo, denotando una tibieza al profundizar honestamente en la Historia, y bajo la bandera de la pluralidad cultural, esta Bienal justifica su ceguera ante las consecuencias globales del actual contexto poscolonialista. 

Lo peligroso de esta situación, generada por el insaciable mercado, es utilizar al arte como agente banalizador de los grandes males del capitalismo, anulando la posibilidad transformadora del arte, regresando a su antiguo estatus decorativo.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Chris Burden: Ode to Santos Dumont

Rendering of Chris Burden's Ode to Santos Dumont, 2015, © Chris Burden


May 13, 2015
Stephanie SykesAssociate Director of Communications
Beginning on May 18, 2015, and running for four weeks, LACMA presents Chris Burden: Ode to Santos Dumont, the first museum presentation of Burden’s recently completed monumental performance sculpture. Plans to exhibit the sculpture began last month after LACMA CEO and Wallis Annenberg Director Michael Govan saw a test run with Burden and his machinist-collaborator, John Biggs, in a rented hangar at Camarillo Airport. Sadly, although Burden completed his plans for the exhibition at LACMA, he passed away on May 10, 2015, before the installation opens to the public.
Ode to Santos Dumont is a kinetic airship sculpture inspired by Brazilian-born pioneer aviator Alberto Santos-Dumont, widely considered the father of aviation in France. Flying his petrol engine–powered, lighter-than-air dirigible around the Eiffel Tower in 1901 to international notoriety, Santos-Dumont, perhaps more than anyone else, proved the viability of human air travel. Burden's powerful sculpture Ode to Santos Dumont, completed this year after a decade of research and work, is a fitting tribute to Santos-Dumont's ingenuity and optimism in the face of naysayers. The work is also an homage to the persistence of experimentation and failure, which always attends innovation and the development of new points of view.

Chris Burden, Ode to Santos Dumont, 2015, © Chris Burden, photo by J. Searles
Burden himself, over his nearly 50-year career, was a relentless innovator of form and ideas. A pioneer of performance art as well as a maker of iconic public sculpture, Burden, like Santos-Dumont, pursued artistic projects that have continuously challenged his physical and mental endurance as well as embraced technical complexity. 
Conveyances of all kinds—cars, boats, trains, planes, and even steamrollers—have figured prominently in Burden's artwork, perhaps because, since the beginning of his career, he was always interested in motion and action as an element of sculpture. Zipping through and around a fantasy composite city are 1,100 fast-moving toy cars and 13 model trains that make up his 2011 Metropolis II at LACMA. His massive 1996 Flying Steamroller lumbers slowly on a fulcrum in a circular geometry not dissimilar to his Ode to Santos Dumont. Weight is also a common concern of many of Burden's works. The cars of Metropolis II accelerate as the force of gravity plays out on plastic highways. The steamroller is balanced by a counterweight to achieve enough buoyancy to "fly."
"Few artists can claim a body of work as rich, varied, and influential as Chris Burden—from his early, definitive and provocative performances to his large-scale installations and sculptures," said Michael Govan. "Personally, it has been a privilege and pleasure to work with Chris on the installation of two monumental works at the Los Angeles County Museum of Art, Urban Light andMetropolis II, two artworks that have become destinations for visitors of all backgrounds. 
"Chris has left his mark not only on the art world but also on Los Angeles, his home since the late 1960s, thanks to Urban Light. Installed at LACMA's entrance and made from 202 historic LA street lamps, it stands as a testament to the lasting power of Chris Burden's talent, skill, and imagination." 
About the Installation 
Ode to Santos Dumont is a highly balanced and refined mechanism that achieves indoor flight in 15-minute intervals throughout the day. It is tethered from the inboard side with nearly invisible threads to central hard points in the ceiling and the ground. The balloon is filled with helium to neutral buoyancy, and the motor is just powerful enough to push the balloon in a 60-foot circle. If the airship were to deviate from its 60-foot circle, the geometry of the tethers would force the balloon to turn in a smaller tighter circle, which would cause the motor to work harder. As a result, the airship and its motor always seek the 60-foot circle, which is the path of least resistance. 
Burden's homage to Santos-Dumont's airship is also about weight and gravity. The fundamental scientific problem of early attempts at navigable flight was that of lifting into the air a pilot and a power source (an engine), along with mechanisms of flight control (rudder, ballast, and guide rope in Santos-Dumont's ship). Balloon flight was common at the turn of the century, but human-navigable air travel was generally not considered a possibility. Balloons were entirely subject to wind direction and could not be piloted on a specific course. An engine was needed to power a "screw"—a propeller—that would move an airship and pilot's basket built into a skeletal fuselage with a rudder, much like a propeller moves a boat through water. Early power sources, such as electric motors that were preferred for early automobiles, were too heavy. An "explosion engine"—a petroleum-powered internal combustion engine seen in most automobiles today—proved to have a high-enough power-to-weight ratio to be practical for air travel. Burden's airship is powered by a small replica of an early engine—a quarter-scale version of a 1903 De Dion gasoline motor handcrafted by machinist and inventor John Biggs—like those used by Santos-Dumont. 
The delicate balance of weight and power felt in Burden's lighter-than-air moving sculpture gives insight into the mechanisms of Santos-Dumont's beautiful innovation as well as the joy of flight. The work also lends a palpable and emotional expression of the density of air, gravity, and energy required for locomotion in our everyday earthly environment.
Ode to Santos Dumont temporarily joins two other large-scale sculptures by Chris Burden at LACMA. Urban Light (2008), the monumental outdoor artwork comprising 202 restored cast-iron antique street lamps, is situated on Wilshire Boulevard. The work was made possible by the Gordon Family Foundation’s gift to Transformation: The LACMA Campaign and has quickly become a Los Angeles icon. Metropolis II is a kinetic sculpture modeled after a fast-paced, frenetic modern city in which miniature cars speed through the city at 240 scale miles per hour, a long-term loan from the Nicolas Berggruen Charitable Foundation. For the latter, click here for viewing times.
Performance Times 
Ode to Santos Dumont performs at 15-minute intervals several times a day and is included in the price of general admission. As with Metropolis II, visitors may access the exhibition space between performances.
Performance times are as follows (no reservation required): 
Mondays and Thursdays: noon, 2 pm, 4 pm
Fridays: 1 pm, 3 pm, 5 pm, 7 pm 
Saturdays and Sundays: noon, 2 pm, 4 pm, 6 pm
Additional performances will also take place on June 9 as part of LACMA’s monthly offering of free general admission on the second Tuesday of every month. 
About Chris Burden 
Chris Burden (1946–2015) was born in Boston, Massachusetts. He moved to California in 1965 and obtained a BFA at Pomona College, Claremont, California, in 1969 and later an MFA at the University of California in 1971. During the early 70s, Burden’s first mature works were characterized by the idea that the truly important, viable art of the future would not be with objects; the things that you could simply sell and hang on your wall. Instead art would be ephemeral and address political, social, environmental, and technological change. Burden, with his shockingly simple, unforgettable, "here and now" performances, shook the conventional art world and took this new art form to its extreme. The images of Burden that continue to resonate in public mind are of a young man who had himself shot (Shoot, 1971), locked up (Five Day Locker Piece, 1971), electrocuted (Doorway to Heaven, 1973), cut (Through the Night Softly, 1973), crucified (Trans-fixed, 1974), and advertised on television (4 TV Ads, 1937–77). 
His work has subsequently shifted, focusing now on monumental sculptures and large-scale installations, such as B-Car (1975), The Big Wheel (1979), A Tale of Two Cities (1981), Beam Drop (1984), Samson (1985), Medusa’s Head (1990), L.A.P.D. Uniforms (1993), Urban Light(2008), and Metropolis II (2010). These works often reflect the social environments, make observations about cultural institutions, and examine the boundaries of science and technology. 
Chris Burden worked and lived in California and has been represented by Gagosian Gallery since 1991. He has had major retrospectives at the Newport Harbor Art Museum, Newport Beach, California (1988), and the MAK-Austrian Museum of Applied Arts, Vienna (1996). In 1999 Burden exhibited at the 48th Venice Biennale and the Tate Gallery in London. In the summer of 2008, What My Dad Gave Me, Burden’s 65-foot-tall skyscraper made of one million Erector set parts, stood in front of Rockefeller Center, New York City. And in 2013–14, the New Museum, New York, presented Extreme Measures, the artist’s first major US exhibition in over 25 years. Burden’s installations and sculptures, which have been exhibited all over the world, have continually challenged viewers’ beliefs and attitudes about art and the contemporary world.
Read more about about Burden's work with LACMA in this Unframed post.
This exhibition was organized by the Los Angeles County Museum of Art with support from Gagosian Gallery. 
All exhibitions at LACMA are underwritten by the LACMA Exhibitions Fund. Major annual support is provided by Kitzia and Richard Goodman, with generous annual funding from Janet Chann and Michael Irwin in memory of George Chann, Emily and Teddy Greenspan, Jenna and Jason Grosfeld, and Lenore and Richard Wayne.

La otra Bienal de Venecia: cuando la periferia es el centro



VENECIA.- Fue el suizo Harald Szeemann, dos veces director de la Bienal, quien impuso a fines del siglo XX el esquema de una gran muestra abierta a todas las disciplinas que sería expuesta en el pabellón internacional de los Giardini y en el primer tramo de los Arsenales. Desde entonces esta selección lleva la firma del curador general, que en la 56a Exhibición Internacional de Arte es el africano Okwui Enwezor. Todavía hoy se sigue hablando en el edénico escenario que huele a jazmín del giro copernicano impuesto por el nigeriano con su guión curatorial.
El lema Todos los futuros posibles plantea un interrogante: ¿cómo en la era del progreso y de la tecnología crecen la ansiedad y las desigualdades? Para sostener esta hipótesis, Enwezor seleccionó obras de 136 artistas, de 53 países; 88 de ellos exponen por primera vez. El mundo árabe, africano y latinoamericano están presentes con trabajos que vienen de Amán, Zagreb, Ghana, Maputo, Buenos Aires y Perú. En el revés de la trama, el maisntream sostiene a la Bienal con el apoyo de dos grandes sponsors: cafe Illy y Swatch.
Además de desigualdades en el mundo, la presente edición exhibe algunas contradiciones que un curador ocurrente definió como "Bolche & Gabanna", en alusión al tufillo fashion propio de los días previos a la apertura y, al mismo tiempo, la lectura programática de El capital que se ejecuta en un auditorio ad hoc. Dos actores leen sin parar el texto de Marx como si fuera un oratorio. No se sabe si los visitantes escuchan o simplemente aprovechan la pausa para descansar un rato en mullidos almohadones.
Formado en los Estados Unidos, director del Museo de Arte Moderno de Munich, curador de Documenta de Kassel y de la Bienal de Corea, Enwezor eligió para su muestra el terrible video de Boltanski La Tos (un hombre se desangra frente a la cámara de un ataque de tos); los trabajos tempranos de Hans Haacke, como la bellísima Blue sail (1965), una vela azul que ondea por impulso de un ventilador. Y al inclasificable Tiravanija, tailandés nacido en Buenos Aires en 1961, que montó una fábrica de ladrillos para venderlos a, por los menos, 10 euros cada uno. Llevan inscripto el número 14.086 que es la cantidad que se necesita para construir una casa modesta en China. Léase como una manera de hacer arte comunitario.
El curador nigeriano explora la periferia, aunque usa trajes de corte irreprochable de marcas de alta gama. Cuando preparaba esta Bienal, visitó Buenos Aires invitado por Ximena Caminos y Teresa Anchorena para ver arte y celebrar los diez años del Faena Hotel. Recorrió también -por consejo de Victoria Noorthoorn, directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires- talleres de artistas. Y de ese recorrido guardó tres nombres que fueron finalmente seleccionados: Ana Gallardo, Eduardo Basualdo y Ernesto Ballesteros. Un triunfo para Noorthoorn, porque Basulado y Ballesteros integraron el dream team de su selección para la Bienal de Lyon, cuando fue su curadora general.
Ana Gallardo (Rosario, 1958) ha trabajado siempre buceando en los márgenes. En este caso entregó arcilla y humus a un grupo de presas de la cárcel de mujeres de la Giudecca, en Venecia, para que hicieran con sus manos piezas de arcilla, en las que modelaban también sus sueños y deseos incumplidos. Esta entrega forma parte del proyecto El Pedimento, inspirado en un rito mexicano de Oxaca. La obra está montada sobre una montaña de arcilla y humus, materia misma con la que construyen ese ingenuo mundo de pequeñas piezas donde la ternura reemplaza la violencia.
Ernesto Ballesteros (Buenos Aires, 1963) muestra su performance Vuelos del interior realizados con un mini planeador que mantiene al espectador hipnotizado los pocos segundos que se mantiene en el aire. La obra exige la participación del artista; mientras dure la Bienal, Ballesteros estará instalado en los Arsenales.
Las obras de Eduardo Basualdo (Buenos Aires, 1977) imponen una pausa en el recorrido intenso, barroco y desmesurado de los Arsenales. Muestra papeles arrugados, una puerta y un mango de puñal que proyecta su cuchilla sobre una mesa. Nada es lo que parece ser o el ojo ve lo que a simple vista no mira. En ese juego se instala una obra de pureza conceptual, que al igual que los trabajos de Gallardo y Ballesteros, expande al máximo la experiencia del arte con recursos mínimos.

LOS PREMIOS

El jurado de premiación de Bienal de Venecia también estuvo mirando en los márgenes. El Anatsui recibió el León de Oro por su trayectoria. Nacido en Ghana, su obra -como la de Enwezor- contribuyó al reconocimiento de los artistas africanos en el mundo y forma parte de grandes colecciones. El galardón a la mejor participación nacional fue para la República de Armenia, por Armenity/Haiyutioun: en la isla de San Lazzaro degli Armeni, una decena de artistas armenios de la diáspora se abocaron a plasmar la resistencia, la fuerza y la capacidad para encontrar un nuevo soplo vital, en este año en que se conmemora el centenario del genocidio de 1915.
León de Oro al mejor artista fue para la estadounidense Adrian Piper, por The Probable Trust Registry: The Rules of the Game # 1-3: textos irónicos y frases clichés para expandir la condena a modelos neoliberales. La estatuilla de Plata al mejor artista joven: el surcoreano Im Heung-Soon por Factory Complex, en éste que ha sido, sin duda, el año de Corea.
Entre las 44 acciones colaterales que se exhiben en Venecia la formidable y sutil serie de trabajos del grupo Dansaekhwa seleccionados por Yongwoo Lee resulta una celebración visual de la belleza. Imperdible. El jurado decidió también conceder menciones especiales al alemán Harun Farocki; al colectivo sirio Abunaddra, así como al argelino Masinisa Selmani. A la hora de los premios, la periferia también se vuelve centro.

BLANCA ORAA MOYUA